viernes, mayo 23, 2008

Encadenado a la vigilia

Las ninfas me han raptado de mi modorra
Me llaman fauno, y antes yo no las hubiera entendido
Me vendan los ojos y ríen mientras yo gozo de sus manos
Entonces llegan más seres, de todos colores y proporciones
El sexo ya no diferencia a nadie, somos una masa dionisiaca

Se inician las orgías efervescentes,
Desollamientos siguen a las violaciones
Y mutilaciones a los desollamientos
Los senos de la pitonisa son devorados por nueve carneros
El falo de un sátiro es cercenado por las ninfas juguetonas
Y entonces fue anunciado el primer sacrificio.

¡Que sea un fauno, que sea un fauno!
Gritan las voces esponjosas de vino
Y algunas miradas me espetan
Mientras Dionisio mismo dirige el rito

¡Que sea un fauno! Gritan vehementes
Y entre el clamor intenso, uno se abalanza sobre Dionisio
El cual lo baña de vino, con mirada y cuidado paternal

El centauro de ojos blancos, se acerca parsimonioso
Y mientras el fauno es degollado con júbilo,
El viril caballo lo bautiza con su semen.

Y yo que observaba mi primer sacrificio
Supe que no había ni primero ni último

¿Podría la temporalidad macular aquella epifanía de la eternidad?

No, ya no había más que pensar,
La sabiduría era ese exceso
Y la mente es sólo un límite más

Cuando el sacrificio los dejó satisfechos
Y las orgías se reanudaban al rededor
Me lancé frenético al regazo de Dionisio
El centauro de ojos blancos se volteó
Y mientras el exquisito vino del dios me repletaba
Sentí el semen del caballo mezclarse con la sangre de mi cuello.
Sentí una nube que llenaba todo el universo y amenazaba con desbordarlo
Sentí entre los fluidos, la gloria absoluta de disolverme en el infinito

Y no, no morí
Lamentablemente desperté en mi diaria pesadilla
Con un papel y un lápiz esperándome en el velador
Esperándome a que escribiera los sermones
Que daría al día siguiente en la misa del domingo

miércoles, mayo 21, 2008

Un poeta no se baña (mierda ergo sum)

No, no se baña.
Es el único que aprovecha la mierda en su piel

Y es que:
¡La humanidad ha sido muy huevona!
Se ha dedicado a desperdiciar
Montones de mierda en bruto.

Un poeta no se baña y es atorrante voluntario
Un poeta sabe de qué está hecho todo
Las maquinarias, las telenovelas,
Las cadenas de supermercados:
Todo de la misma caquilla

Un poeta es un milesio tardío
¡El arkhe de la naturaleza!
¡Eureka: la mierda!

Todo producto de la misma mierda
Mierda primigenia, omnipresente, incluso cósmica

¿El ser?... no, no es nada oculto ni misterioso, Mr. Martin
Es sólo otra elaborada palabra para hablar de la mierda

Todo es sinónimo de mierda
Aunque usted no lo crea.

Un poeta no se baña y en su no-bañarse ha aprendido
Que todo lo grandioso, lo patético y lo sobrio
Con lo que el hombre se cobija y retuerce
Es resultado
De una anónima manufacturación de la mierda

Sí, exactamente eso:
Un ano anónimo ha confeccionado,
Lo que mi abuela llamaba civilización

La mierda se amasa, se depura, se adorna, se centrifuga
Y luego ¡gualá!... ya lo dije:
Las maquinarias, las telenovelas, las cadenas de supermercados
¡Civilización, civilización! abuelita queridilla


----------------------------------------Todo


------------------------De la---------misma---------Caquilla

¿¡Y porqué entonces un poeta no se baña!?
Pues porque sabe que,
Desprenderse de las heces, es seguir manufacturando
Es decantar la mierda y aportar mierdaderivados

Un poeta no
Un poeta prefiere,
Devolver toda manufactura, a su estado originario

C-------------------A-------------------C--------------------A

Y ya desde ahí, se dedica a simplemente mierdear…

Sí, es cierto, todos mierdeamos;
Pero el único que lo asume
Y emprende la descomposición y desparramamiento
De la cafesosa materia prima
Adivinen quién es po…




------------------------------------------------------------------------*Una advertencia eso sí,
-----------------------------------------------------------------Si usted ve un cochino mierdoso
-------------------------------------------------------------------------Caminando por la calle,
---------------------------------------------------------No piense que necesariamente es poeta


-----------------------------------------Podría tratarse,
---------------------------------De una mierda poco elaborada
------------------------------------¡Quién sabe, quién sabe!

------------------------------------Las usinas de la mierda,
-----------------------------------Por más poetas que haya
-------------------------------Siempre se rodearán de misterio

--------------------------------(UUU! ¿Cómo te quedó el ojo?)

jueves, mayo 08, 2008

El risotólogo

--------------------------------------------------------------------"el humor es el arte
--------------------------------------------------------------------de explotar de la risa
--------------------------------------------------------------------en la plenitud de lo patético”

---------------------------------------------------------------------Blaise Cendrars-

Polilla,
Alas ergo colisión
Contra la lumbre artificial
Eterna tozudez, para con lo que brilla
Imán de colores, que repele a lo originario
(Aunque se viste de ello y ellas no lo notan)

Polillas, polillas astutas
Sapientes en vuelos metafísicos
Científicas de la colisión precisa
Expertas en tecnologías del choque
Que rondan el brillo y chocan con otras
Mientras la luz pudre, a todo lo que no toca
(Que es todo lo que simplemente era)

Mosca,
Ágil, dinámica, sagaz
Para esparcir la mierda
Revolverla, tragarla, batirla, adornarla
La mierda fresquita, actual, contundente
Recién salida de la imprenta
Recién del politic-ano

Humeando en las pantallas
Manando de las doctas bocas
Tipo verborrea, tipo tele-dura, tipo choclo-estético
Chorreando por todos lados
Maquillando a las vírgenes putas

Todo bien hechito, adornadito y olorosito
Las moscas saben de lo suyo
¡No me venga con ascos!

¡Ah, y las hormigas!
Construyendo, estructurando, recolectando
Trabajando, organizando ¡pro-gre-san-do!
Subiendo micros, bajando micros, manejando micros
Tecleando por aquí, tecleando por allá
¡Produciendo masas, carnes, teléfonos, gendarmes!
-¿aló, quién es?
-¡El progreso; no dejen de hincharme!


¡Y los gusanos, los infaltables gusanos!
De terno y corbata, e inmensas panzas
En el último piso de un rascacielos (o un subterráneo)
Fagocitando hormiguitas, mierdas y todo lo anterior
Blandiendo inversiones acertadas
Celulares interconectadísimos
Globos terráqueos de bolsillo

Administrando la mierda.com
Y comiéndosela a tarascones

¡Los palotes, cómo olvidar a los palotes!
Terrible e’ chorizos los palotes po’
Rapeando en la esquina con los cabros
Haciendo las monea’ pa’ la pasturri!
¡yaa, pasa los cobres hormiga culia!
Así de pulentos los palotes po’

(Y en todos latitudes hay palotes,
de Turquía a Gringolandia
De Eslovaquia a Afganistán)

Pero también están los chanchitos
Que ven las noticias de lunes a lunes
Y todos los días se vuelven bolitas
Se vuelven bolitas y quedan quietitos

Y mejor cierran las puertas ¡si está tan mala la cosa hoy!
Mejor no hablan con extraños, ¡ya no se puede confiar en nadie!
Mejor no salen a la calle ¡en todas partes cunde la delincuencia!
Mejor no hacen nada ¡hay que asegurarse de estar seguro!

¡Ah! (ovación) pero por sobre todo: las mantis
Elevadas a fuerzas de tarot, de horóscopos chinos,
De fango-terapias, magno-terapias, feco-terapias
En otro nivel pues,
Libradas de impurezas, codeándose con lo diáfano
Despojándose de lo material, manejando 4x4s
Despreciando el dinero, comprando terrenitos en el sur

Las mantis… ¡admiradlas y haced todo lo posible
Para respirar de su aire, para blanquearse con su cloro!

Por ahí están también las avispas
(Ellas todavía quieren cambiar el mundo)
Y andan enterrando la lanceta por ahí, por allá
Vuelan raudas por ahí, por allá, por acullá
Pero ni rasguñan la colmena
Son especie en extinción
Cazadas por los gusanos y las orugas

¡Y las señoras orugas!
¡Orugas altivas y regordetas!
Se mueven tan diligentes
Como su abrigo les permita
Guardianas recelosas
¡De lo que queda de moral pues mijito!

Orugas monjas, orugas de micro
Blandiendo vituperios y escrúpulos
Censurando al blasfemo
Acusando al osado

¡Azotando con moralasos!
¡Educando a latigazos!
Hasta que queden moralosos
Los indecentes y escandalosos

Estos son los insectos
Entre muchos otros

-------------------------------------------Soy el risotólogo
-----------------------------------------Entomólogo de oficio
------------------------------------------Escribano por azar

----------------------------------------Desparramo risotadas
----------------------------------------Sobre insectos varios
----------------------------------------Desparramo risotadas
-----------------------------------------Sin afán de insultar



-------------------------------------------------------------------------------¡Señor risotólogo!
-------------------------------------------------------------------¡El insectario debe completar!
----------------------------------------------------------------------¡Ni un insecto ha de faltar!
------------------------------------------------------------------¡En el magno y pulcro risotear!

------------------------------------------------Razón tienes
--------------------------------------------Muchacho de mierda



Hombre:
El insecto por antonomasia
O concatenación infinita de insectos

Amén.

domingo, abril 20, 2008

Absoluta diseminación de los perros en las calles (cantar de gesteogonía)

Y alguien creó primero al perro
Y los cadáveres eyectaron gritos de asombro (Oh!)
Y luego fue creada la calle y
Los cadáveres re-eyectaron más y más Oh!-es

Entonces el perro decidió habitar las calles:
Con pasos y orinas y pulgas y perrosidades varias
Perrosidades varias,
De entre las que una destacó por su orejigrandeza
Provocando serias risotadas entre sus perrosipares
Cumulando ella con metallanto, un cúmulo de risotadas páricas

Y entonces (¡nadie sabe cómo mierdra!)

La metallorante perrosidad, decidió animosiar los cadáveres
Mientras éstos no dejaban de gritar nacientes Oh!-es

Y luego de ser pateados en el culo cadavérico

Se diseminaron a sí-mismos por las pérricas callejas

A la perrosidad pateadora le llamaron ‘Dios’ y a sus pateadospares: ‘hombre’
Y en su turbulenta desparramación por las calles
Patearon en rememoración divina, a todos los perros callunos: ¡Ah desgracia!
¡Magna-inconsciente blasfe-meada!

Una vez culminada la sacrílega pateadura.
Se dedicaron a buscar a su diosístico pateador
Para pedirle pateas nuevas
Y en el intento perpetuoso, aprendieron a fabricar sus pateas propias
En laboratorios e industrias pateafísicas

Entonces al gran pateador, dejaron de buscar
Con científica no-buscosidad
Y con científica no-buscosidad también:
Fabricaron pateas y más pateas
Y compraron pateas y pateas más
¡Y la gente por las pateas enloqueció!

Hasta que llegó un día desocultado
En que los laboratorios pateafísicos, se patearon a sí-mismos
Y con conísitica embudosidad, calleron también los hombres
En la cataclísmica autopateadura.

Y fue entremedio del tracaleo, que una ‘e’ voló eyectada.

Un úbico ombligo de aquello se enteró
Y procuró recoger lo que había quedado
De los pateados laboratorios
Patafísicos ahora, parecían llamarse
Parecían haberse llamado siempre
Los laboratorios pateadísimos
Y un faustróllico ubónico, a investigarlos se dedicó.

Un día de esos, el faustróllico, a un tubo de ensayo; MIERDRA! Le gritó
Y de entre los tubos hermosos, un perro calluno se desocultó
El faustróllico MIERDRA! Volvió a gritar

Y en el perro:

Pasos y orinas y pulgas y perrosidades varias, observó
Las cuales sermoneaban a un orejigrande Dios:
“Ah Dios! Tú animosiaste y pateaste en el culo a los cadáveres, tú!
¡Por tu culpa fuimos por ellos pateados, por tu culpa, Ah Dios!”
-los escuchó decir-.

Y en un acto de la más científica motivación, a Dios con pinzas separó
Y lo midió con cuidado y exactitud.

Desde el día de aquel ingente descubrimiento
Las más ilustres autoridades homínidas
Han ordenado des-Diosear a todos los perros callunos
Y todos los Dioses des-perrados,
Han sido sometidos a la más exhaustiva medición.

¡Desde aquel día, todos los días se celebra la patadura de perros!

¡Salve Oh el faustrólico úbico!
¡ a los perros ahora patamos con consciencia
Y a los Dioses medimos sin temor a blasfe-mear!
¡Salve Oh el faustrólico úbico!


¡Salve Oh!

viernes, abril 11, 2008

Subversión de un ininiti-lado sin fémur

El rectángulo me invitó a tomar el té
Sus cabellos parecían recobrarme la renta
Su mirada se estrellaba con los puentes de avispas
Y los abedules eran cazados por las moscas alrededor

Eso fue ayer o nunca
Entonces un camello desparramaba risotadas
A causa de tu cirujano que se dispuso a llover

Y el rectángulo me lanzó una taza ¡una taza!
Yo por supuesto, corrí para darle un correcto entierro
Sin embargo no pude evitar que arribara. El infame triángulo
Se sentó a una derecha y murió al instante
Y yo que no era tan raro
Lo unté con paté y me lo comí.

La cita acabó cuando vino el libro

Me gritó seriamente una página llena de palabras:
“abyecto círculo ¿por qué te escapas?”
Y en audaces movimientos nos capturó a todos
Nos acarició un rato las mandíbulas y luego se cerró
Porque él estaba siendo atrapado, por la profesora de geometría.

viernes, marzo 14, 2008

La metafísica y yo, y la comida


En mi juventud rechazé la metafísica, de la misma forma que un lector-acerrimo-de-informaciones-nutricionales; rechaza una hamburguesa con tocino y doble porción de queso, a la vez que intuye muy lejanamente el sabor probablemente más delicioso del cosmos. hoy en día esa intuición a cambiado su lontananza por una proximidad que me tiene comiendo ochenta y dos COMA cinco hamburgesas al mes...

Razón uno: he descubierto que la hamburguesa metafísica con tocino y doble porción de queso, es el alimento por excelencia del hombre feliz.

Razón dos: ¿no creerá que en verdad me como esas hamburguesas? ¡es una taméfora estúpido!

Razón tres: lo que EN REALIDAD sucede, es que jamás he comido de esas hamburguesas; no obstante, me sustraigo con gran maestría a sentir su infinito sabor en mis agraciadas papilas gustativas.

Razón cuatro: la mezcla coherente de la razón uno, dos y tres

Razón cinco: la mezcla coherente de la "razón cuatro" con la "razón seis"

Razón seis: ¿puedo hablar de Dios? sí ¿puedo decir que soy Dios? sí ¿puedo decir que hay un universo en mi globo ocular? sí ¿puedo pararme en la escalera más lejana de todos los límites del cosmo? pues claro ¿puedo recoger una moneda en dos lugares al mismo tiempo y en dos tiempos en el mismo lugar? completamente plausible... ¡PUEDO DECIR (RECOGER, PARARME) (EN) ( ) TODO!

Razón siete: ¿puedo creer DE VERDAD en todo? no, para nada ¿puedo asombrarme de todos modos? sí ¿puedo el día de mañana cagarme en estas siete razones? ningún problema compadre ¿puedo el día de mañana cagarme en el universo? puedes incluso hacerlo en ESTE instante... ¡Ah! ya no lo hiciste.

Te quiero Borges, me cambiaste la vida.

viernes, febrero 22, 2008

El micro

Prisma indolente, reflejo atingente
Holograma de la metrópolis
Mezcolanza que reúne la diáspora
De los que también pueden ser libres

Pero en el micro no…
Encerrados en el movimiento
Siempre rodando, nunca estando
Repulsivamente atiborrados
Viajan sin ser viajeros.

La moral de los metros cuadrados
Recorre cada hierro y cada asiento
Las viejas de micro: guardianas recelosas
Se persignan con cada monolito
Se escandalizan con cada desertor
Que no comprenda lo enjaulado que está

Carteras, asientos, ceder
Ancianas, preñadas, cojos
Atmósfera de la insoslayable ley
Que espeta cada cuerpo y cerebro
¡Cuán calco de la polis organizada!
Por el poder, el sufrimiento, la debilidad

Y timoratos caen los pasajeros
En la microsociedad, el microestado, la micromoral

El micro

Bastión de temblor y disciplina
Que flaquea la voluntad del más brioso
Mezcolanza que reúne la diáspora
De los que también pueden ser libres

Pero en el micro sí…
Basta una mirada absorta
Por el ventanal vertiginoso
A un Santiago bullente
A un Santiago lloviendo
Mágico escenario para el ser

Que escapa del vehículo infernal
Y se proyecta en imágenes de invierno
Se traslada a pensamientos de viajero
Enajenándose del encierro moral
Y siendo un ser de lejanías

Pues todo hombre puede ser libre
Dentro de la más oscura cárcel

Y aún más libre
Que en el más extenso páramo
Si una dulce imagen levita sus cadenas.

martes, febrero 12, 2008

¡Ahí viene el padre Porfirio!

“¡Ahí viene el padre Porfirio! ¡Viene, viene…!” Luego de aquel estruendoso anuncio, el eufórico capitalino permaneció en silencio por unos segundos, para así poder concentrar toda su capacidad sensitiva en la vista; achicando los ojos, usando sus transpiradas manos como visera y tomando la expresión de felino agazapado en furtiva preparación para atrapar con la vista, lo que con la boca luego anunciaría: “¡Y viene cómo con cinco marraquetas!”

El padre Porfirio avanzaba parsimoniosamente desde la catedral, con la diligencia que inscribe la rutina en el caminar de una persona, dirigiéndose a la banquita de la plaza de armas que ya conocía de memoria su accionar. Ni una sola gota de sudor corría por su tez, y su sotana parecía recién confeccionada por los ángeles. Se sentó, y la gente ya advertida de su presencia, formó un círculo alrededor de él; pero no un círculo como el que cien años después formarían los tátara-nietos de aquellos hombres, alrededor de un humorista, un mago, o un peruano ofreciendo celulares; sino que uno el cual tenía como principal finalidad, ser imperceptible para el cura. Por lo que el radio de éste, superaba holgadamente los quince metros y la separación entre los puntos (o personas) que formaban el perímetro del círculo, era irregular y distanciada. Siendo así, esta formación geométrica de la naturaleza humana colectiva, perceptible sólo desde arriba… desde el cielo…

Y el padre Porfirio comenzó… arrancó un pedazo de pan y se lo lanzó a las palomas que se encontraban a su alrededor. En ese momento, la actividad de las personas del círculo menguó hasta reducirse a la inconsciente tarea de patear una piedra o rascarse la cabeza. Para entrar plenamente en el trance que el padre Porfirio les provocaba todos los días, a las siete de la tarde, en la plaza de armas santiaguina de 1896.

El pregonero que había tomado expresión de felino para anunciar la llegada del cura, tomó ahora la expresión insensible de las palomas recibiendo el pan. Renunciando a su conciencia y a la vitalidad fragorosa de vende-diarios; para recibir en su cráneo un pequeño momento de divinidad, un pequeño momento de eternidad (por paradójico que suene), un pequeño momento de…

-Mire pues comadre ¡si no le digo yo! Es tan rebueno el padre Porfirio –cuchicheaba una señora a su comadre- ¡como si no tuviera suficiente con todo el día estar adorando al santísimo y ofreciendo misa!.

-¡Chita qué es cierto comadre! Ta’ todo el día haciendo el bien ¡y pa’ ma’ remate es solidario con las pobres aves!… ¡ni que fuera franciscano!

Y así al igual que aquellas dos comadres, toda la atención de la concurrencia comenzó a girar en torno a ese dadivoso brazo, que lanzaba desinteresadamente el pan del señor, el pan de cristo. Y todos creyeron en un mismo instante, en la fracción de segundo por la cual voló en el aire la última miga; que recibirían el cielo y que no-sufrirían eternamente. Fue una epifanía tan conmovedora y deliciosa, que caló en lo más profundo de sus mentecillas. Y una vez más su cerebro se engañó con más y más neurotransmisores placenteros, con más cielos en la tierra y tierra cicatrizándoles la dolorosa gangrena de seres arrojados a la existencia y al látigo de la ortodoxia.

El padre Porfirio acabó su ponzoñosa tarea… -Sí, ponzoñosa; pues el placer por la promesa ultraterrena, es el veneno de la vida. Un veneno que se esconde en nuestra química cerebral, y que se activa con sotanas que lanzan pan y cortes de pelos inmutables que caminan flotando-… acabó su ponzoñosa tarea y regresó a la catedral en la misma actitud pulcra y vituperante en la que había llegado, abrió la puerta del monasterio en un impecable gesto; para lanzarse en el menor tiempo posible sobre una silla de la sacristía, donde comenzó a sudar todos los litros de transpiración que no había sudado frente a la gente, manchando su inmaculada sotana y despeinando su indeleble peinado…

¿Te preguntaras cómo cresta sé todas estas cosas? No es que me haya leído un libro de historia, o que las haya visto esto en un diario… lo que sucede es que humildemente… pues soy Dios… y lo que acabo de narrar sobre la plaza de armas, sucede por debajo o en mis ojos (si ha oído hablar acerca de las Señoritas Puy-puy, entonces en mis ojos). Y bueno… me gusta escribir (desde mi fabulosa vista panorámica) los cuadros de aquellos que toda su vida invocan mi nombre, de los que temen a castigos que nunca he dado y que nunca daré y de los que esperan que les lance pedazos de eternidad. De la misma forma en que todos los días, a las siete de la tarde, en la plaza de armas santiaguina de 1896; realiza eternamente el santísimamente contumaz: Padre Porfirio. Amén.

viernes, febrero 01, 2008

¿Divinas plumas? y/o ¿Absurdo divino?

“Las señoritas Puy-puy son los seres más extraños que se pueden encontrar en los universos… habitan al interior de nuestro globo ocular, y están hechos del agua y los nutrientes que hay en éste. Su tamaño es semejante al de una bacteria, sin embargo, su apariencia difiere muchísimo de una; se asemejan más bien a un ser humano con características anatómicas de anfibio y el perfil psicológico de la Lophophora Williamsí (¡madre mía!).

De su estructura y desarrollo social se sabe de buena fuente, acerca de las rutilantes ciudades y enclaves construidos con propósitos de eficiente producción industrial. No obstante, jamás han conocido y menos desarrollado un comercio o algo parecido. En sus industrias se fabrican una variedad ininfinita de objetos inimaginables; con las propiedades más absurdas y las utilidades más grotescas, que usted, sobre todo usted, se podría imaginar (repudiando).

La cosmogonía de estos seres es algo interesantísimo… nuestras pupilas son para las señoritas Puy-puy “el sol”, y el volumen total del globo ocular (que ellas desconocen con demasía) es lo que llaman humildemente: “universo”, el cual sigue siendo un gran misterio para estos magníficos seres. Aunque pesar de ignorar sobre su “universo”, han creado un minucioso calendario que distingue el día de la noche, basándose en la duración promedio en que los parpados permanecen abiertos y cerrados. ¡Ah y por cierto! Lo que para nosotros es congoja, rabia y llanto; para ellas son un fenómeno meteorológico llamado lluvia y mal tiempo… ¡Ah y el tiempo! Casi se me olvidaba…

El tiempo para estos seres corre de forma muy distinta a la forma que corre para el hombre: lo que un humano realiza en el tiempo de un día de sol a luna, ellos lo hacen en el tiempo de un ojo abierto a uno cerrado (No se ponga a llorar de júbilo Mr. Ford)

Esto y mucho más son las Señoritas Puy-puy… Aunque podrían ser otras cosas ¿por qué?...pues ya saben: soy un científico ilustrísima, honorabilísima y profundamente respetable; sin embargo, mi ciencia se llama patafísica , y la hago a partir de excepciones que jamás son pocas. Por esto, es que les quiero info….”

Josué dejó sorpresivamente de escribir las estupideces sobre señoritas y puy-puyes que salían de su plumas; pues claro, él mismo: un personaje fascinante, debía empezar a ser escrito por mí: su desconocido escritor… Pobre de Josué, siendo él un personaje deslumbrante, profundo, arrebatador; de esos prototipos que son llevados a la pantalla grande; se tuvo que ver apabullado por el infausto azar de ser escrito por un imperito don nadie como yo.

Después de largos espacios en blanco de meditación, he reflexionado que lo mejor es que Josué no sea escrito y se quede tal cual como lo que es ahora y de lo cual él no tiene idea. No se aflija gallinazo, no es nada importante; lo que pasa es que Josué es una Señorita Puy-puy residente en mi globo ocular, y en cuanto él termine de escribir lo que estaba escribiendo sobre las Señoritas Puy-puy, se levantará de su escritorio, caminará unos cuantos pasos, gritará: ¡Aaaah! Y se diluirá en la sustancia de agua y sales minerales en la que estaba inmerso y de la cual estaba hecho… ¿por qué este fatídico final? Pues porque yo lo decido, ¡yo!: su escritor y dueño de ¡mi! Ojo: su humilde universo.

“…¿en que había quedado? ¡Oh sí!: por esto, es que le quiero informar que yo e incluso tú podríamos ser una señorita Puy-puy”

-¡Aaaah!

“es el mejor final que he escrito en mi vida” me dije a mí mismo (el escritor de Josué) y luego de esa auto-alabanza, seguí escribiendo que iba que iba a seguir escribiendo; al mismo tiempo que me daba cuenta con perfecta aceptación, de que yo podría ser una Señorita Puy-puy al interior del ojo de un otrora llamado Dios, y ahora después de esta inapelable epifanía tan sólo llamado: imperfecto renacuajo; que observa (utilizando mi universo para aquello) las sales minerales de su imperfecto Dios y trasciende (al igual que yo y al igual que Josué) en la pluma.



martes, enero 29, 2008

A los vegetales de delantal blanco

El serojo de la puerta
¿Quién sabe rojo?
Gira con una llave de arena
Fue un cilantro el capaz de efectuar
Tan cientifífica tarea

ABRIMOS LA PUERTA
Y NOS ENCONTRAMOS CON UN CILANTRO
ABRIENDO UNA PUERTA

¿Quién sabe rojo?

El artista o el artero
No me hable de raperos
O menos de rimas celulíticas
Corren por el campo
Les corre la baba
Imagínese a esas rimas

Llevan la carne a cuestas
La sujetan con la nariz
¿Pero si la rima es una nariz?
Mucha razón señor aguafiestas

El serojo de la puerta
(¡Ve que sabía rojo!)
Nunca gira con arena
Pero de alguna forma giró
Y aquí estamos viendo cilantros
Y puertas abrirsesese

De alguna forma avesurda
Nos tropezamos con la seriedad
De los vegetales impávidos

Si pudiera ver desde arriba
Vería el infinito
De puertas y cilantros
Y llaves de arena

Nunca deje de ver desde arriba
Siempre hay aviones para eso
¿Y para qué quieres aviones?
Si puedes saltar con una avesurda

¡BRAVO!

Salud y seriedad ininfinita, para todos los gallotes
.

miércoles, enero 16, 2008

Inauguremos nuevamente
Los labios del fluir irracional
Inquiramos nuevamente en la bóveda
Del imán más potente
Abramos con vehemencia saturnina
Los portales de aquel universo
Que por los poros entra
Y por los labios sale

Esos labios yo quiero en mis bocas
Esos poros yo quiero en mis pieles
Mis fragmentos en manos del verso
Mis esquirlas en carne sin seso
Danzando en un portento viejo
Los pasos de un portento nuevo

Malditos, Ubúes, Condes, surreales
Todos los viejos en la verbena de Dionisio
¡Pero qué viejos!: el tiempo es una irrisión
En los labios suyos, en los labios míos
Y todos danzamos en un mismo delirio
Y todos nos embriagamos del mismo vino

Agitemos los labios del fluir irracional
En nuestras bocas expectantes
Al heurístico delirio
Que una vez más se viste de verso

martes, enero 08, 2008

Insomnio Shamánico

Que las camas, los catres, los lechos
Dejen de ser tan pequeños
Cada noche corroboro
Esta necesidad perentoria
En un desgarrador ojo abierto

Cada noche el vaivén
De mi insomne cuerpo
Me sugiere el abismo
Que cultiva mi cama

Cada noche en un borde
La gravedad me llama
A caer de mi lecho
Enredado entre sábanas

Pues la psicosis humedece
La oscuridad de mi cuarto
Y me empapo en ausencias
Me empapo en angustias, dolencias

Una mano bajo la almohada
La misma en mi cabeza, en mi pelo
Posiciones incómodas, comezones
La otra tantea el abismo, pionera audaz

Y los perros que ladran
En intemperies ignotas
¿A qué le ladran?
Yo también ladro
¿No me escucho acaso?

No me escucho y de nuevo en el borde
La gravedad es hermosa
Promete un abismo
Ausente de humedades

Abro los ojos y caigo, en efímera voluntad
El golpe, una risa, lucidez, silencio
Entre sábanas que ya habitan mis poros
Sobre suelo frío y contactos inocuos
Veo polvo, pelusas, juguetes de antaño

Y me incorporo con pachorra
Para iniciar un ritual sin dioses
Las sabanas me conducen absorto
A la ventana eyectada con goce

La luna me energiza los ojos
Hay calle, hay pies descalzos
Hay verbena portentosa
Hay un yo: sonámbulo voluntario

Guiado por un nuevo instinto
Impulsado por un pecho que refulge
Me transformo en cuadrúpedo
Y ladro en fragores nocturnos
Junto a los otros perros

Que nunca fueron perros
Sino que hombres como yo:
Empapados de carencias
Caídos entre sábanas y noche

Paracaídas y alambique
Que transforma las angustias
En portentos de trasnoche
Paradojas humanas
Paradojas noctámbulas

Ladrando con regocijo inmunizante
Aullando con misticismo shamánico
A las lunas rutilantes y sensuales
Nuestras húmedas tribulaciones

lunes, diciembre 31, 2007

Grandes (obesos) descubrimientos científicos

Por culpa de ese tarado perdí mi pega y me gané una sarnosa envidia. Entomólogo el nombre técnico, yo le digo lisa y llanamente bichólogo: Sombrero, pantalones cortos de safari, bototos, toda la pinta de explorador del discovery chanel y la arrogancia de aquel que encuentra respuestas refraneras a las preguntas de un filósofo de asado, en el análisis psicológico de las mantis religiosas. Un pavo real, arrendando un cuartucho de cuatro por cuatro a una prostituta con prótesis y mal depilada, ostentoso de sabiduría científica y trabajando como jardinero profesional y destacado en el jardín de la señora Ernestina. Ese era Carlitos Vitell antes de hacerse de fama y dinero (nunca tanto como para decir fortuna); y mira como le cambió la vida al muy desgraciado, después de sus “descubrimientos”: el cuartucho y todo esa porquería por un penhouse en pleno barrio alto; los bototos por botas y los pantalones cortos por pantalones largos. Lo único que no le cambió fue la arrogancia muy ensartada en la sonrisa de Hollywood años 50. Y todo por sus husmeos en el jardín de la señora, los cuales podría desmentir porque yo fui su jardinero y me conozco el jardín y la gran farsa. Pero quién le va a creer a un pobre diablo como yo licenciado en filosofía y jardinero mal pagado desde mi licenciatura.

Me echaron cuando el nieto de la señora mocoso gordinflón cabrón, me descubrió depositando un par de cebollas (o unas cinco) en el bolso (¿con qué me preparo empanadas?), y la muy ballena decidió despedirme aduciendo a que las tazas me las hace mal, las rosas me las poda mucho, las lechugas no tienen fertilizante, el otro día te vi entrando a la zona prohibida y ahora robándome la cosecha. Y bueno, es cierto que una vez entré a la zona prohibida, vieja de mierda lo que podría decir de esa zona y de seguro lo diré más adelante; pero en ese momento me puso en la calle sin pagarme lo que llevaba de mes y gritándome que esta vez voy a buscar un jardinero profesional, honesto y agradable. Ahí apareció este licenciado en entomología (carrera con la cual los filósofos compartimos el campo laboral) con sus cartones y sus mamotretos de “tesis sobre la crianza de abedactylus hipopólimus en los jardines sudamericanos” ¡Bravo! Por supuesto la señora Ernestina con su papada bonachona y sus ojos mojados de transpiración sebosa expelida de un cráneo repleto de la moral latina matriarcal, se creyó el pomposo cuento de que los abedactylus hipopólimus, eran el nombre científico de sus macilentas rosas y no como bien se sabe, el nombre cientificoide del caracol fangolero, plaga natural de las rositas.

El esperpento comenzó a trabajar con la eficiencia de un empleado de Ford, llevando datos útiles y regalos portentosos del jardín a la sebosa señora Ernestina, a cambió de limonadas hidratantes y postres caseros (que a mí nunca me dio). Fue un amorío de pecera que interrumpió la impecable eficiencia de Carlitos con las intachables historias de Efraín, mi correctísimo Efraín, mi guapísimo Efraín, mi valientísimo Efraín y todos los “ísimos” agregado a los adjetivos del prototipo comadrero marital de Doña Ernestina Mora viuda de Efraín González que en paz descanse amén; muerto seis meses atrás y como se puso de insoportable la vieja desde ese entonces. Carlitos mientras fingía escuchar las “conmovedoras” historias, -cosa no muy difícil teniendo en cuenta que los ojos de la señora estaban siempre tapados por una mezcla de cejas grasientas con sudor espeso- escribía en un cuadernillo sus datos y observaciones acerca de la despampanante fauna del jardín de la doña. Clasificaba mariposas, caracoles, hormigas, cigarras, nada fuera de lo normal.

Sabe que estos sillones camas nunca me han agradado mucho; voy a sentarme. Y hablando de sillones, hace un tiempo atrás esto de la verdad se me volvió muy complicado; más complicado incluso que como le quedó a Dilthey, el realismo volitivo, el constructivismo y todos los escépticos Light. ¿Se ha preguntado si el vecino ve el mismo verde que usted? Porque… la coincidencia perceptiva que encontramos en los relatos y los juicios acerca de un mismo objeto, quizás es coincidencia sólo a nivel de relato. Pensar en eso me vuelve loco, le explico: este sillón que usted en su telón perceptivo ve verde y yo veo amarillo le hemos puesto un nombre común: azul. Sí ok, los dos coincidimos a nivel lingüístico representativo que este sillón es azul y no hay problema con eso, creamos todas nuestras “azuledades” en armonía con el prójimo lingüístico, pero en el cinematógrafo interno, aquel color que todos llamamos azul, yo lo veo del color que para usted es el amarillo y usted lo ve del color que para mi es el verde, a pesar de que le hemos puesto el título común de azul. Claro, es una idea deschavetada pero no imposible; para comprobarla tendría que meterme en su cráneo y ver con sus ojos el mundo. No me mire con esa cara y déjese de anotar, le voy a dar un ejemplo. Imagínese un monstruo metafísico que poseyera la llave de la objetividad ontológica, pusiera un objeto al medio de una pieza (que tan sólo el podría conocer en su verdadero ser) y en la pieza hiciera un círculo de personas como usted o como yo alrededor del objeto y con los ojos vendados. Luego de esto, nos sacara a todos la venda al mismo tiempo y esperara el tiempo que es preciso para que realicemos el acto perceptivo que llamamos “ver” (ese objeto) y nada más, deteniendo el tiempo de nuestras mentes justo en el momento en que la imagen del objeto queda fijada en el telón perceptivo; al igual que si fuéramos cámaras fotográficas. Para así finalmente, abrir nuestra mentecilla, sacar las imágenes y ponerlas en una pared; dándose cuenta para su sorpresa; que todas son distintas, todas tienen distintos colores, distintas formas, distintas texturas, distintas consistencias y que ninguna coincide con el objeto como es en realidad, el cual tan sólo él conoce. Luego de esto, para corroborar su pasmo; devolviera las imágenes a nuestros cerebros, echara a andar el tiempo mental y nos preguntara a todos: ¿niños, de que color es ese objeto que está ahí al medio? Respondiendo nosotros a un unísono disonante para sus oídos cognoscentes: ¡azul tío monstruo! Respondiendo y respondiendo sus siguientes preguntas acerca de las características del objeto, en un mismo unísono azorante.

Ese tipo de ideas me angustian bastante seguido, y no quiero ni pensar que esa pesadilla que puede estar sucediendo a nivel perceptivo, suceda también a nivel conceptual, madre mía. Pero no me desconcentre más, déjeme seguirle contando sobre la señora Ernestina. Se preguntara ¿Qué tanto tiene que ver la señora Ernestina en lo que pasó con Carlitos Vitell? Se va a dar cuenta que mucho. En primer lugar, ella es la última matriarca de una dinastía ancestral que ha poblado esa casa desde tiempos coloniales; cosa extravagante de suceder en estos tiempos tan mezclados, Sin embargo es cierto; los manuscritos, fotos y ajuares que todas las tardes sacaba tediosamente para mostrarle a Vitell; eran reales. Tías, abuelas, tías-abuelas, abuelos-tíos, abuelos (porque antes también hubo patriarcas) que vivieron en esa hermosa casa, dotada de un jardín gigante en un terreno sin usurpar aún por los supermercados y multitiendas que colonizan Maipú. En segundo lugar, todo adefesio que aparecía en esas fotos, poseía dimensiones esféricas; sus antepasados, ella misma, su difunto esposo y su nieto que vive con ella: un estómago industrial y una talla monumental. En tercer lugar… no hay tercer lugar pero no importa, porque sabiendo eso y sabiendo lo que había en la zona prohibida, que hay que ser muy tarado para ser jardinero de aquella casa y nunca haberle echado una ojeadita a la zona prohibida; se tendría que haber dado cuenta ipso facto, de que sus grandes descubrimientos científicos, en verdad no eran tales.

El “gran descubrimiento” que hizo Carlitos, sucedió cuando en una de sus tantas clasificaciones de bichos, se encontró con los gusanos del jardín de la señora, los cuales a simple vista rebasaban con creces la dimensión normal de cualquier gusano de jardín. Fue entonces cuando el mequetrefe comenzó a traer una revista llamada Science y la leía entremedio de limonadas e historias de Efraín, echando por la borda su magnífica eficiencia... luego me enteré (ya que leí el artículo de la revista) del contenido de ésta, el cual versaba precisamente sobre los últimos esfuerzos de los científicos por encontrar un tipo de suelo apto para la crianza de gusanos de mayores dimensiones; ya que los gusanos comunes al desarrollar la obesidad (cuando son criados naturalmente en tierra y no alimentados artificialmente) producen una enzima que serviría para curar el SIDA; sonaba demasiado simple, pero era cierto, así nomás: simple y efectivo.

Por un mes completo trajo aparatos raros, se llevó muestras del suelo, se llevó gusanos y a pesar de que hizo todo un prolijo estudio; pude notar en su cara que había algo que no concordaba…había algo que faltaba: la causa científica de la obesidad de los gusanos… Y a pesar de la ausencia de aquel pilar fundamental; esbozó un inverosímil informe, en donde especificaba que el análisis del suelo arrojaba la existencia de un componente extraño e ignoto en su composición, y que a pesar de no saberse la causa exacta de la obesidad de los gusanos; debía comenzarse con la crianza de los gusanos en aquel jardín, antes de averiguar la composición química de este supuesto compuesto ignoto. Ya saben: ¡se había encontrado la cura! Y el SIDA es una enfermedad que no puede esperar ante estos enigmas científicos… Luego de enviar este embustero informe a las autoridades científicas locales (que lo conozco porque también lo leí, una vez que lo dejó tirado en el pasto) comenzó a visitar la casa un grupo de cinco autoridades, con delantal blanco lapiceras y todo; para el profundo desconcierto de la señora Ernestina, a la cual Carlitos persuadió argumentando que eran amigos de él, interesados en las rosas de su maravilloso jardín. “Negocios son negocios señora Ernestina, no debe dejarlos pasar”.

En una de las conversaciones del grupo de cientificoides con Vitell, uno de ellos le propuso a Carlitos que cuando hiciera público su informe, demostrara (porque habían palabras y embrollos de sobra para demostrar) que la obesidad de los gusanos era producida por las condiciones específicas, únicas e irrepetibles del microclima y el micro hábitat de aquel jardín; y no por la supuesta sustancia ignota que el grupo de cientificoides descubrió al instante que no era tal. Le dijo además que comunicara la existencia de nuevas investigaciones de grandes grupos de científicos, las cuales estuvieran trabajando para reproducir artificialmente el microclima y el micro-hábitat del lugar en un plazo no menor de diez años… En ese momento fue cuando entré en las vísperas de un estornudo inaguantable, con el cual luche para provocar el menor ruido posible; ocasionando a pesar de mi esfuerzo, un fragor del cual los científicos se percataron, descubriendo así mi escondite en la bodega. Luego de eso me echaron de la casa sin que la señora Ernestina se enterara y después de una semana; día martes que coincidió justo con la publicación del “descubrimiento científico del siglo” llegaron unos hombres a mi cuartucho, me sedaron y me trajeron a esta clínica psiquiátrica.

Aquella semana fue terrible… me sumí en una soledad indescriptible, en el convencimiento irreversible de que no podía desenmascarar a ese farsante, por más que supiera la verdad… ¿a quién le contaba? ¿Por dónde partía? ¿La prensa?... después de cinco días de indecisión, llamé a varios diarios y noticieros, les contaba lo que le he contado a usted y al principio de mi relato, me decían que la cura del SIDA era una noticia seria, que no daba pie a las controversias faranduleras de un don nadie como yo y que el próximo martes se publicaría el anunciado artículo… ¡un periodista llamándome farandulero! Luego llamé a revistas científicas y me decían que sólo recibían artículos, que si quería decir algo respecto al artículo sobre la cura del SIDA que se publicaría el próximo martes, escribiera un artículo y lo enviara a las autoridades científicas respectivas. Y eso hice; escribí un artículo donde doy a conocer paso a paso los pormenores de la gran farsa científica, el cual no alcancé a enviar ya que los de la clínica llegaron sorpresivamente a mi cuartucho…

aquel artículo lo tengo ahora en mi bolsillo; lo alcancé a guardar unos minutos antes de que me sedaran. Se lo entregaré a usted, confío en que confiará en mí y hará saber la verdad. Tome.

-OK muchas gracias; yo también tengo algo para usted -dijo el psiquiatra y al instante le entregó un parte médico- su diagnóstico es demencia irreversible y psicosis.

-¡pero cómo, si no me ha hecho ningún examen, y lo único que he hecho es contarle toda la verdad!

-Pobrecillo, no se acuerda de cuando se hizo los exámenes… ¡enfermero! - exclamó y al instante apareció un enfermero con contextura de rugbista por una puerta que más bien parecía un armario, propinándole un doloroso tackle al desconcertado ex-jardinero.

Acto seguido, se llevaron al turbado hombrecillo en una camilla en donde le fueron asestando un blanquísimo chaleco de fuerza, al mismo tiempo que una jeringa introducía en sus venas el tranquilizante que lo durmió durante dos días. El impávido doctorcillo esperó a que se calmara el ajetreo causado por la reclusión a “tratamiento indefinido” en la clínica de orates, del paciente que acababa de atender; para proceder a leer el artículo que éste le había entregado unos minutos atrás, el cual (como pudo darse cuenta) distaba años luz de poseer la rigurosidad de un artículo científico, coincidiendo más bien con un testimonio escrito a estilo similar, al testimonio que oralmente le había relatado en su consulta. La desilusión que le provocó al doctorcillo aquel papel que nada nuevo le decía, se vio interrumpida por el repentino recuerdo de que a pesar de la vehemencia refutadota y apodíctica de aquel hombre respecto a los descubrimientos de Carlos Vitell, en ningún momento de su relato oral esgrimió los argumentos de su refutación; sólo lo hizo de forma incompleta cuando habló de la dinastía gordinflona que pobló la casa de la señora Ernestina desde tiempos coloniales.

Algo faltaba en el relato de aquel jardinero para saber la verdadera causa de la obesidad de los gusanos. Al dar vuelta la tercera página del artículo que ojeaba desidiosamente, encontró lo que su cerebro andaba buscando: la zona prohibida. El contenido de esa maldita zona era lo que faltaba en el testimonio del hombre. Al darse cuenta de esto procedió a leer con mucha detención:

“¡La zona prohibida! ¡Grandes descubrimientos científicos! ¡Yo fui el gran descubridor y de aquí a diez años más o quién sabe por cuanto tiempo, se va mentir sobre la causa de la obesidad de los gusanos!... ¡En la zona prohibida hay un cementerio! En donde la truculenta señora Ernestina tiene enterrada a toda su ingente parentela, incluyendo a su elefantoide marido Efraín. La causa de la obesidad de los gusanos que ese imbécil de Vitell no ha podido descifrar, es que los malditos gusanos se han dado un festín orgánico con los restos de la familia ¡Tan simple como eso! Es cosa de escarbar en una zona del cementerio general en donde hayan enterrado varios obesos y encontrará curas y más curas contra el SIDA. Pero no, claro, como no se han enterado de aquello, tuvieron que inventar una explicación erudita, convincente y difícil de encapsular: el microclima el microhábitat ¡por favor! ¡El descubrimiento científico del siglo, es en verdad el embuste científico del siglo!”

En el escritorio del médico, se leía la siempre ampulosa placa que brillaba con el título de: Dr. Fernando Vitell, médico psiquiatra. El ahora sorprendido doctor, terminó de leer la impactante declaración de aquel hombre; para luego levantar su higiénico celular y marcar el número de su famoso hermano.

-¿Alo? Carlos, ya mandé al manicomio al mirón… y de pasada le saqué la verdad; la explicación que te hacía falta: en esa casa hay una zona aparte en donde existe un cementerio familiar… encuentra esa zona, escruta las tumbas y haz los estudios respectivos para demostrar la verdadera causa de la obesidad…

-Fernando ¿te escuchó alguien? –preguntó Carlos en tono paranoico.

-No

-Procura que nadie te escuche jamás ¿me escuchaste? ¡jamás!...las investigaciones ya están publicadas y nadie se puede enterar de la verdadera causa. La reputación y el dinero se irían a la mierda ¿comprendes?... además que… las verdades y la ética científica son algo tan conversable ¿no crees? Tú mismo… acabas de oficializar la locura de un hombre sano, y la verdad es que está loco; el parte médico está escrito por tu omnipotente pluma de psiquiatra y ningún enfermero te va a discutir su locura… de aquí a diez años más, cuando la comunidad científica nos empiece a rendir cuentas, algo demostraremos; las demostraciones son lo más elevado a lo que podemos llegar, pues la única verdad son esos gusanos que nos esperan a todos; demostraremos algo en forma magistral, y seguiremos pudriéndonos en dinero…

-Comprendo… que irónico ¿no crees? –Dijo Fernando mientras prendía un cigarrillo con parsimonía- Aquellos animalillos que devoran nuestra putrefacta existencia, son los que nos están haciendo pudrirnos en dinero. Aquellos animalillos que nos desintegran ineluctablemente, son los nuevos responsables de la extensión de la vida de cuántos maricones con SIDA.

-Fernando… nosotros los científicos no necesitamos pensar en eso. Para eso tenemos la ciencia ¡La bendita ciencia! que nos permite explicar de la forma más convincente y categórica, aquello que no tiene explicaciones… pero que importa que no haya explicaciones ¡si podemos demostrar lo contrario! En nuestro reducido pero prolífico terreno, podemos demostrarlo todo… lo único que no podemos demostrar, es que las demostraciones realmente demuestren algo. Y eso, es lo menos que necesitamos demostrar y sobre todo, lo menos que necesitan que les demostremos

-Tienes razón hermano. Después de todo, un científico puede ser un técnico del pensamiento o un filósofo con mucha fe; pero a nadie le interesa esa diferencia... a nadie le interesa el principio, sólo los resultados…Voy para allá. No hay nada más que conversar – dijo Fernando y cortó la llamada, mientras aspiraba absorto el humo de su cigarrillo.


5 años después, Carlos recibió el premio Nóbel; 7 años después, el jardinero se volvió loco; y 10 años después, la ciencia quedó agonizante en un accidente muy bien reportado por la prensa.

domingo, diciembre 23, 2007

Canción del que vive para el que muere


El niño no es un vaso que llenar
Sino un fuego que encender

Francois Rabelais



Señoras gallinas, Gallos gerentes
Que echan tierra al chaval atorrante
Que picotean la pluma indecente

Señoras gallinas, gallos gerentes
Que con ritos colman
Su vacío irritante
Su nada furibunda
Su miedo indeleble

Señoras gallinas, gallos gerentes
¡Paren por favor!
De cacarearme la frente
De fustigarme las lenguas
De atornillarme las sangres

Señoras gallinas, gallos gerentes
¡Dejen de golpearme!
Por no golpearme junto a ustedes
Por no lanzarme a sus canales

Sus simétricos canales
Que escapan de los mares de la nada
Pendiente en contra a la montaña

Y usted gallina o gallo que lee
No me hable de lírica por favor
Palabra que suena a la imagen
De un griego blanco, blanquísimo
Escultura de yeso diría yo

Pulsando con sus manos una lira
Invocando armonías metafísicas
Envuelta en las más precisas
Y preciosas proporciones áureas

Primeras damas gallinas, gallos presidentes
Jugando al orden mundial
A la decencia municipal
A la moral universal

En un imperio de pollos
Que aspiran a un decoroso plumaje
O pollos (como yo) que aprenden a nadar
En la nada inexpugnable
Donde creamos nuevos centros desechables

No manden centinelas a arrestarnos
Ni menos vengan ustedes con sus trajes
A tratarnos de herejes, a cortarnos los brazos
A lanzarnos arpones en caso de plagio

Señoras gallinas, gallos gerentes
Cuelguen sus ritos
En un museo clausurado
Y así obtendremos por fin
Ciudadanía en los universos

viernes, diciembre 14, 2007

Canción para el que vive


Adolescentes que buscan
En los baúles de substancias
Viscosas, gelatinosas, vertiginosas
Y nunca encuentran

Adolescentes que se descarnan los labios
En besos desaforados
En espasmos dionisiacos
Y nunca encuentran

Adolescentes que se citan
A las horas más secretas
En los sitios más recónditos
Y nunca encuentran

Adolescentes que gritan en las calles
En los oídos más sordos
Y nunca son oídos
Y siempre son oídos
Por algún inválido

Asqueroso representante
Que da un mal consejo
Y se jacta de darlo
Y nunca encuentran

Adolescentes que no descansan en la búsqueda
Y lloran en su cama deshecha
Y siempre procuran hacerla
y nunca encuentran

Adolescentes en la vorágine
De un adolecido eros
Que lamentablemente
Se va a resolver

En la madurez encontrada:
Un piso prefabricado
Y una cuenta regresiva
En donde ya no adolecen
El portento del adolecer

Adolescente recuerda
Que vivir, a veces sólo es
Levantarse en la mañana
Con todo lo que ello implica
Que nunca implica nada

Por eso no te canses del dolor
No te canses de la búsqueda
No te mueras en vida

Con un dolor amortajado
En los recuerdos de la adolescencia
Mientras masticas somnoliento
Una anodina madurez

martes, noviembre 27, 2007

Elegía anacrónica


A Martín Heidegger… a veces
Y a otras “emes”… Amén






Y nos presentamos en la penumbra del sol…
- me llamo hombre ¿usted?
- realidad; a secas.
-un gusto conocerla…
Lastima no poder conocerla

Así comenzó un idilio siempre erótico
Uno y múltiple sus amantes
Hombre, Sócrates, Tomás

¿Quién la amó más? Da igual
El tiempo no tiene antítesis
Sólo hombres que juegan
A descubrir, manosear, dominar
Tesis, antítesis, ciencia, religión

Son ofrendas de amor
Lo poco y nada que podemos darle
Vestidos, alhajas, trajes simétricos
Lo poco y nada que nos da

…Y es que el sexo: un imposible
Con una realidad asexuada
Y es que el hombre: un semental fogoso
Que bramó por penetrarla
Que lloró por poseerla

Fraguando así las lágrimas
En el cristal inquebrantable
De un amor frustrado y desgarrador
Amor corrosivo de proporciones
homicidas



-Y ASÍ FUE-




Ingente magnicidio
Re(de)construido en esta era:
Puñal desenfrenado, acribillada realidad
Por un hombre desesperado
Por un hombre sin venas



-LUEGO-



Sexo oral /hombre/- cadáver
Truculenta obsesión, amor sin tregua
Transfusión de sangre y venas
A un animal satisfecho, de poseerla aunque fuera…
Estática, yerta, exangüe, muerta.

Posesión eterna
Parto y trascendencia
Y es que…Hijos hubo de esto
Herederos de una sangre muerta
Filial transmisión infecta
Herederos de una realidad muerta

Las generaciones poblaron las ramas
Y el crimen se fue olvidando
Porque convenía olvidar
Convenía enterrar y moler
La horrenda evidencia.



-SIN EMBARGO-





La sangre de muerta
Hoy corre por tus venas
No hay diálisis que licue
La eterna gangrena

Cultura se llama la roja ascendencia
Inexorable omnipresencia
Lastre inextricable
En una raza truculenta

No sé si haya forma, de reparar el daño
No se si haya forma, de aceptar la condena
Sólo sé que pudimos saber
Sólo sé que pudimos vivir

Y la incertidumbre nos acecha
En cada fantasma ilusorio
¿¡No es así Zaratustra!?

Optimista esfuerzo hiciste
Mas aún así, el futuro de la sangre
Sigue siendo cosa de enigma


-Y QUIZÁS-


Sólo nos quede bailar en el basural…

lunes, noviembre 05, 2007

Hombre

contribución de vlured: terrícola maxilofórmico


Hombre, me contaste ayer:
Que te van a operar de un cáncer en un mes más
Que estás endeudado hasta el cogote
Que te asaltaron en la calle y te sacaron la cresta
Que el compadre de toda tu vida se llevó la plata del negocio y desapareció
Que tu hermano agoniza en un hospital
Que ahora eres alcohólico
Que tu hijo el mayor no se graduó
Que el otro salió maricón
Que tu hija se casó con un pintor
Que ya no hablas con tu padre
Desde el día que se murió tu madre
Además tu señora te puso el gorro con el mismo que se fue con la plata
Y que tres días después que te enteraste de eso, ella se fue con él y también desapareció
Hombre, yo te digo: Así es la vida.

domingo, noviembre 04, 2007

Al vacío

¿No podría usted callarse más fuerte?
¿Tiene algo que no decirme?
¿Qué pasa con los sistemas?
¿Con los epígonos que son y no son?
¿Hay algo que rechazar?


El miedo a ser un hablante craso
¿Acaso te acongoja?
La furia de lo inefable
¿Acaso te da bocas?

Bocas
Por donde sale la bazofia de Dios
Los ojos de Comte
La santidad de Tomás
La escalera de micro

El cilindro regular
Por donde pasa la voz
De la verborrea fetichista
Que todo anima
Que todo explica

Más bien ciruelas
Para cagarse en la cara
Comer fecas de recién nacido
De recién muerto
Fecas de prostituta momificada
Chinchorra hace 3000 años

Latinsajona en 3000 años más
Da igual
Cerebro de mundo en cm3
Excusados para vomitar
La humanidad está en el water

Obesos famélicos
Sebosos, sudados, meados
Desdentados, eructos, sangre, risas
Pollo, carne, ojos, gritos, canciones
Ano de obesa circunscribiendo el mundo
Pene de sirena introduciéndose en un sacapuntas



Y de todo eso:
Verdad en lata al vacío
Completamente comestible
Desinfectada, pasteurizada, certificada
Embalada y exportada

Estudio, Marketing, publicidad
Se va a vender con seguridad
Será un éxito, ha sido un éxito, es un éxito

Humanidad durmiendo en el supermercado
Haciendo felices las colas
Vendiendo el alma, el cuerpo y el sexo en el intento
Efemérides anunciadas por megáfono
Son muy respetadas. Mira por donde lo dicen

Todos con su lata en la mano
(Algunos se llevan un camión entero)
La manipulan, la acarician, no quieren abrirla
Es tan linda, para qué echarla a perder
Es tan linda, quiero que sea eterna

Mamá, mamá, yo quiero ver que tiene adentro!
Dice el niño, siempre curioso y escrutador
La madre no lo escucha
Se pone la lata en la cuenca de los ojos

Y comienza el baile, otro baile
Un rayo divino
Organizando geométricamente
Las madres, los padres, las abuelas
Tomados de las manos, sin saber por qué

Los niños miran, curiosos como siempre
Desgraciadamente aprenden
Los pasos de esa verbena patética

Verbena limpia, higiénica
Desinfectada, pasteurizada, organizada
La mierda está adentro de las cuencas
La mierda está adentro de las latas.

lunes, octubre 29, 2007

Ventana abierta, noveno piso y noche

La Interminable verbena del rock n’ roll
Nunca fue tan interminable
Lo sé
Lo sé muy bien
Lo sé muy bien maldito
Lo sé muy bien maldito lector…
Aunque…no vengo a azotar la sapiencia
En la urdimbre de este papel blanco
Y menos las palabras… que poco saben de lo blanco
Y harto hablan de ello

No podría siquiera decir que vengo
Más bien me voy
A la cama, al lecho, al nicho, al féretro
Lo que sea, usted sabrá, por algo es mejor poeta que yo

No entiendo muy bien lo que digo
Sin embargo lo comprendo de una forma exquisita
Cuando miro hacia arriba y veo estrofas simétricas…
Con forma de trompo, de mesa, de copa al revés
Y ahí está presente Dios, Che, pero no se le nota la mano
El problema es que Dios está en mi televisor
Y se me perdió el control remoto

La geometría de la noche, no siempre es portentosa
Es una atmósfera nebulosa
Depende si hay grillos o no
Si hay perros o no
Si hay luces o no
Si hay gatos o no, o jazz
Si ella se desnuda, o prefiere el whisky caro y lentejuelas

Me agrada no entender
La magia enciende ese agrado
La noche agita los labios del fluír irracional
Y apaga las palabras represoras
Las métricas logarítmicas
Las retóricas del bronce

Enciende también el cigarrillo
Que bastante tiene de tabaco absurdo
Y del absurdo no peyorativo
Tabaco erótico
Ok, Produce cáncer, Miguel lo sabe
No sé vaya a desilusionar con eso
¿O pensó que la noche era eterna?
Se acaba… Con un contrabajo lánguido y una trompeta improbable
Un gallo que canta en ultrasonido
Y un whisky que nunca se abrió… y una cama que nunca sudó…
Y un Neruda que nunca escribió los versos más tristes.

lunes, octubre 08, 2007

Multiverso

¿Acaso me contradigo?
Pues bien, me contradigo
(Soy enorme y contengo multitudes)

Walt Whitman






¿Cuánto dura un segundo?
¿Cuánto mide un centímetro?
¿Dónde comienzo yo y termina la huella?
¿Quién mina el ardor que gangrena la mella?

Preguntas baladíes de petulantes
Que esbozaron el mundo en una maqueta
Gigantes errantes, soberbias andantes
Tribunal selector de interrogantes

Ella compareció ante el tribunal
Ella con su habitual sensualidad
Ella molestó con su ambigüedad
Ella la intrigante, fue a dar al basural

Ella es dichosa en el basural
El bazar olvidado del ser
Donde llegan fecas de mester
Y comisuras de lo sideral

Yo admiro a la molesta
Ausente de respuesta
Bailarina de la realidad

Pregunta azorante en boca de infante
Ella es el todo la parte y la nada
Lo múltiple y lo mero en un instante
Ella es los soles, la hierba y la helada

Pletórica porción del abismo
Dotada con más que el vacío
Y con menos que el tomismo

Deslumbrantes mundos de bolsillo
Ciudades carentes de anclas y alas
Bosques ausentes de iras y talas

Carpas metafísicas,
Que ofrecen el eros del nómada
El arrullo del hogar
Y la fugacidad del tornado

Todo ahí amontonado;
Danzando las antinomias
Riendo las paradojas
Riéndose de las lógicas

Festejo del aguardiente,
En la carne viviente
Festejo del agua bendita,
En la carne marchita

Todo tiene sitio en el basural
Los tribunales no lo creen
Los que responden no se ríen
Los petulantes miran mal

En el basural se danza
En el basural soy enorme
Las respuestas se disuelven
Paradojas las absorben.